
Es una gran verdad que nadie nos enseña a ser profesores, tenemos que irnos formando, al principio quizás por ensayo error, por imitación agregaría yo eligiendo entre nuestros propios maestros al que de acuerdo a nuestro criterio hacia lo correcto, incluso el método podía llegar a ser la improvisación, la repetición absurda, hasta que nos damos cuenta que sin olvidar nuestras experiencias, podemos prepararnos para adquirir competencias docentes que nos permitan sentir la libertad y la alegría de ser maestro.
La docencia de acuerdo a Unamuno no es un trabajo, es una forma de vida, te das cuenta que llegaste a ese estadio cuando vives pensando y sintiendo como puedes hacer pensar y sentir, si eres maestro lo eres en todo tu espacio tiempo, esta lectura me recuerda cuantas veces he aprendido de mis alumnos, me han sorprendido positivamente, me han emocionado, me han mostrado en que momento he sido capaz de generar un ambiente de trabajo productivo, es de notar también la necesidad de investigar de cada tema la pregunta que le da origen para obligar a los alumnos a pensar, la misma ciencia mencionaba A. Einstein avanza más con una buena pregunta que ante las respuestas mismas.
Me emociona la pregunta del sentido de la enseñanza, de encontrar la manera de lograr en cada grupo el desequilibrio cognitivo, sin ser repetitivo, sin ser aburrido, desafiándome a encontrar nuevas formas de comunicación en busca de la utilidad en el servicio que les damos a los alumnos, de ayudarles a encontrar el verdadero sentido de encontrarse a si mismos siendo capaces de explicar la realidad, pero entre la teoría que se estudia para ser buen profesor y la practica siempre hay una brecha que al principio parece insalvable, queremos que los alumnos nos respeten por nuestro grado académico y nos cuesta trabajo comprender que solo nos vamos a ganar su respeto en la medida que vean que nos preocupamos por su crecimiento personal, por hacer que sus aprendizajes sean aparte de significativos divertidos.
Dentro de las principales problemáticas podemos encontrar la falta de competencias, una de las más importantes y en ocasiones que más descuidamos es la comunicativa tanto individual y grupal, que nos permite llevar el ritmo de la clase, también no ser competente o empático y resolver mediante el razonamiento y dialogo los problemas de disciplina que se presenten, de forma que haya un orden productivo, también debe ser uno capaz de diagnosticar el nivel de conocimientos previos de nuestros alumnos, para diseñar a partir de allí el trabajo remedial y el nivel de los contenidos tomando el programa solo como una guía.
La lectura me lleva a la crítica, de aceptar que el sistema educativo de una nación es el mejor termómetro para entender la problemática por la que esta pasando nuestra sociedad, si bien es cierto que en nuestro caso como maestros nos falta quizás aceptar la necesidad de actualización para poder ser útiles en la producción de un proceso de calidad para poder vivir pensando y sintiendo y haciendo pensar y sentir, somos solo una parte de un problema social, cultural que requiere de un movimiento holístico, pero en la parte que nos toca ciertamente debemos ser capaces de actuar con profesionalismo haciendo lo que nos toca para poder decir con orgullo, soy un maestro porque vivo como tal.
Hasta luego.

1 comentario:
Hola Ignacio:
Me da gusto, compartir contigo esta herramienta de aprendizaje, creeme que es la segunda vez, que utilizo esta estrategia. Te felicito por tus comentarios, tu blog, aunque me hubiera gustado otro color de fondo, dado que eres una persona joven. Pero me gusta mucho tu redacción, tus artículos que publicas y sobre todo lo que plasmas en ellos.
Felices vacaciones en Tabasco
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