lunes, 8 de diciembre de 2008

Mi aventura de ser docente.


Tengo licenciatura en Ingeniería Civil y la sigo ejerciendo, entro a laborar a la docencia en 1990 después de una histórica devaluación en la cual el sector de construcción es el primero en sentir el impacto, la premisa como sabemos en ese entonces en nivel medio superior y superior en la mayoría de los casos, era que si necesitaban un docente para impartir por ejemplo matemáticas, pues el perfil ideal era el de un ingeniero, se dice que como eres educado eres criado en un paradigma educativo especifico, en lo personal me toco vivir como estudiante las épocas de que “la letra entra con sangre”, hasta las épocas donde se empieza a encontrar “la tecnología insertada en la educación”, de todo ello tomo como ejemplos a varios, desde mi punto de vista excelentes maestros que me tocaron en mi vida.


Desde el principio la misma formación en ingeniería me hace empezar a interesarme por buscar la manera de mejorar el proceso, que en esos primeros años llamamos método tradicional o conductismo, empiezan a llegar a nuestro subsistema los cursos de docencia, diplomados, maestrías, etc. Pero el proceso sigue siendo el mismo, debo decir a su favor que hubo un tiempo en el que funcionaba de acuerdo a los requerimientos, no nos quisimos dar cuenta aunque lo sentimos, que ya estábamos quedándonos obsoletos, nos rebaso la realidad a la velocidad de la luz. Las computadoras, los teléfonos, la TV, el Internet, etc. llenaban la vida del estudiante con imágenes, sonidos, vivencias, hasta que la escuela queda fuera de la realidad.


Hoy a 18 años de distancia, éxitos y fracasos, aprendizajes al fin, puedo ver que no ha sido en vano el tiempo que he invertido en prepararme para profesionalizar mi labor docente, puedo entender la necesidad de tomar la psicopedagogía como base de este quehacer, puedo sentir la necesidad de comprender el servicio social que realizo, básico, indispensable en la formación humana, puedo reconocer las características de la educación, el arte de la didáctica y sus corrientes, la necesidad de estar actualizando las habilidades y competencias docentes, porque la realidad hoy se mueve más rápido que la luz.


Así a pesar que los momentos y elementos didácticos siguen siendo los mismos, hay nuevas estructuras, necesidades, formas de planear, han cambiado los objetivos, los contenidos, nuevos métodos, técnicas, herramientas, recursos, el espacio y el tiempo esta habitado por seres humanos cada vez más complejos y situaciones problemáticas, todo ello me lleva a pensar que debo tomar como base mi experiencia, para a partir de allí transformar cada día mi presente en beneficio de mejorar para ser más útil, pensando que en un futuro próximo logre dar mayor sentido a mi quehacer siendo capaz de dejar como legado a mis alumnos, a mi escuela no tan solo el esfuerzo diario sino el diseño de proyectos de intervención educativos o de investigación, aplicados, validados y contextualizados que sirvan a futuras generaciones, para enseñarles a aprender a aprender, a ser autodidactas y educarlos para la vida, no suena fácil y no lo es pero es parte del nuevo perfil del docente del siglo XXI.


Hasta luego.

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